- Y sobre todo nunca, nunca pienses que merecías mas.
La realidad aunque poco nítida no deja de serlo, y la forma se deja envolver.
Al principio no importa, al medio sale a flote, cuando ya no existen barcos.
Encontré éste verso en un cajón como a metro ochenta del suelo.
Lo entrecerré con ternura y ardió para echar vuelo entre la mierda de la ciudad.
O eso debí hacer antes de pensar por instantes en llevarlo de paseo,
allá donde choca la tierra y el mar y el frío se tuerce en abrazos.
El único plan a trescientos sesenta grados alrededor,
en busca de hundir la flota, o soñar despierto, o soñar dormido.
No es un viajero estético, no hay estética sin compañía.
Continuará en su destino.
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