Gracias.


¿Cuál es tu problema amigo? ¿Acaso es que no lo ves?
Se te han cerrado los ojos de pronto, lamentable.
Las calles no se quedan vacías muy a menudo en la ciudad
Y todo lo que aprendiste, ¿dónde están los recibos de tu último batacazo?
Te has quedado dormido del aburrimiento contando las mejillas que has puesto ya,
y aún te queda mañana, y tarde.
Has quemado los abrigos y aún queda invierno, y el frío arrecia y no hay mantas.
Ya no escribes nunca, ahora chillas contra la almohada, ¿qué te pasa?
Has visto de cerca el miedo alguna que otra vez, y te haces viejo, amigo.
¿Es que acaso ya no te acuerdas del rojo y el negro contra la fría ventana,
o de como te ataban la pierna con cadenas de cientos de kilómetros?
Ahora estás más cerca. Mentira. Estás igual de lejos pero igual de cerca de todo ésto.
Miras el agujero a dos pasos de caer y no ves siquiera si hay fondo.
¿Y si no hay fondo?
Luego tendré que venir a sacarte yo, con lo que pesas en ese momento.
Igual me quedo mirándote un rato y rompiendo en carcajadas, de lo humano que eres.
Encima ahora llevas un ancla en brazo, con la cuerda rota, que ironía ¿eh?
Te estás buscando que te deje abajo, con tus monstruos y tus víboras.

No hay comentarios:

Publicar un comentario