Mañanas

Me prometí que buscaría pregunta a todas las respuestas que fui encontrando
y las guardaría todas en el cajón de la mesilla que previamente tendría que limpiar de polvo y tiempo.
Por ahora lo único que guardo son gramos en una caja de latón y lágrimas no sé si mías o de quien
en las hojas arrugadas que voy pisando por el camino.
Me despierto cada día en un huracán de presentimientos que van cambiando en los pocos pasos que me separan del primer café de la mañana, que sabe algo menos que a ti. Entonces creo que estoy despierto.
Entonces me doy cuenta de que cada día que pasa sigue siendo demasiado tarde, mezclado con el demasiado pronto y casi en ayunas. 
Me siento a pensar, primeramente a pensar que debería dejar de hacer eso cada mañana, como también debería dejar a un lado el tabaco, las ganas, y en definitiva dejar todo aquello que no está en mi mano.
Mal plan para empezar la jornada.
Leo en un artículo por ahí que habría que valorar más a los poetas. Miro por la ventana y veo como los monstruos acechan en la acera esperando a que salga y me suicide entre sus manos.
Hace poco me construí una esfera llena de preguntas y me metí dentro. Desde entonces hablo poco, respondo mucho menos, y me caigo en desequilibrio bastante mas a menudo que de costumbre.
Voy rodando quizás donde puedas estar. 
Cada vez que echo la llave estoy pensando que guardaste copias y sabrás sacarme de aquí.
Solo lo pienso claro, y acabo dormido y sin aliento, sin tabaco, sin ganas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario