sin mantas ni ventanas. Buscarme y buscarte a ti sin folios y con la boca vacía.
Claro. Y he vomitado de asco de ganas de vomitar y de no descansar y de poetizar hasta las piedras que se me cruzan.
Pero soy tremendamente humano, mas de lo que quisiera, y acabo rodando cuesta abajo sin frenos y sin manos.
Miro atrás, pero muy atrás y te veo lejos, tanto que me pregunto que hacías tu en ese momento y que coño hacías que no me estabas dando de hostias si hiciera falta. Y me siento huérfano, de hechicera y de sapo me paso el día en la charca esperando a ese alguien que se acerque y me asuste y yo me arroje a la profundidad del charco.
Me escabullo y hablo solo con las palabras que de tanto tiempo ya se aburren y me ponen excusas que me aprietan, dulzura de hielo. Agosto se acaba. Septiembre no llega y no alcanza.
Tijeras de mimbre. Aceras de infierno.
Mi estómago sigue vacío y yo aquí sintiendo.
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