Otra vez de vuelta, a escribir cartas al aire.
No necesitan destinatario, nunca van a llegar, nunca llega.
El servicio postal no entiende de sentimientos. Son piedras que se hunden.
No sé si es el sol que entra por la ventana. El tiempo que se acaba.
La dosis de realidad que salpica en mi cara.
No me causas daño, solo preguntas. ¿Quién se encargará de mi desastre?
Miro atrás y joder, que desafío. Que ciudad tan vacía y tan llena de pronto.
Demasiados rincones hechos foto. Demasiadas colillas en el suelo,
esas que no te gustaba verme encender.
Que te digo, mujer, si llevo meses mirando tus ojos sin palabras.
No iba a ser distinto ahora.
Ahora o nunca.
En la cara con lo segundo. En segundos con otra cara.
...
No hay comentarios:
Publicar un comentario