Rain
La gente llueve muchas veces, más de lo habitual y más de lo que creen.
Y sus caras se vuelven tiernas de repente,
hasta el más villano a veces llueve
y con la lluvia se limpian todos los pecados.
A veces si llueve mucho me refugio en la marquesina del bus que no pasa y espero
y se me mojan los pies igual.
Y aparecen las luces que antes no estaban en las gotas de agua de la gente.
No soy tan importante como para que la lluvia me pida que le escriba,
pero si soy dueño de mis palabras,
y cuando ha pasado la tormenta
no me gusta pisar los charcos,
y si tengo piedras en los bolsillos las tiro dentro
para que se mojen también y aprendan que no es bueno ser tan duras.
Desde que me crucé con ella llueve casi todos los días.
Llueve tanto que parece que se caiga el cielo.
A mi no me da miedo que se caiga el cielo,
pero cuando se vayan las nubes, a ver donde va a salir el sol después.
Todo el mundo sabe apagar la luz y escuchar la lluvia para dormir
pero no todos saben dormir a la intemperie con el agua cayéndole por las mejillas.
Te juro que lo estoy intentado.
Me acostumbro poco a poco a que se mojen las zapatillas
y los calcetines chorreen la misma tinta que escribe ésta mierda.
El paraguas es el invento de los imbéciles y yo ya sé que
cuando pase todo,
y los días se vuelvan azules,
la gente irá en busca del mar.
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