Yo le quise construir un puente desde mi brazo al suyo
y anclar mi mano en su espalda. Siento mucho que se sienta así.
Me siento a ver si esperando llega el instante de perdición
y se pasea conmigo por la acera y deja de verla gris y triste.
He visto la cerradura tan claramente que quisiera arrancarme los ojos
y cambiárselos por un instante.
Y no he visto nada parecido desde hace tiempo, y me tiemblan las piernas
cuando se pierde la tensión.
Y es la primera vez que las palabras no salen por mi.
Ella sabe de mis tesoros y mis amuletos como si fueran suyos,
pero no lo ve.
En las páginas de su libro favorito yo ya estaba escondido hace tiempo,
nunca se supo en que número exactamente.
Su aliento de cerveza y rescate me salvó del mundo
la risa muda me sirvió de sábana y la manta la puso su pelo.
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