Hoy quiero hablar de felicidad, de vanalidad pura y dura
de que hay agua en el vaso encima de mi mesa,
de que hay cigarros apagados en un paquete de cartón serigrafiado
de doscientas y pico notas en una guitarra sin cuerda.
Quizás mañana ya no quiera hablar ni de ésto, ni de lo otro.
Me voy a poner un chubasquero y voy a salir a taparme del sol si quiero
y voy a subir a lo alto del sitio más alto de la ciudad y lo voy a ver todo mas claro
con más claridad. Y voy a provocarte infartos con cada palabra.
Y voy a dejar de un lado los pensamientos autoinfluyentes para deshacerme de todo
Que no tenga que tocar ningún pomo, que las puertas se abran solas.
Que alrededor mía solo plantas, inmóviles, acechando.
Que enfrente el mar gritando, pero que no escuche nada.
Hoy se llama oda a tirar el reloj al fondo del lago, que al carajo con todo.
Que porque no patadas a esa lata, y arrastrarla, que te acompañe un rato.
Siempre hacia delante, sin cobertura en la cabeza. Que ya habrá un camino de vuelta.
Me dejé la cartera, las llaves y el mechero en casa. Sin flotador y según que corriente lleve
pues hacia allí me arrastre la ciudad, a ver donde llego.
Escribir diez mil cartas de despedida, para diez mil despedidas distintas, sin remitente concreto.
Que te vean salir, que no te vean llegar, comprar solo billetes de vuelta. Dormir.
Mirar las paredes, el suelo, pero nunca el techo.
Andar por el filo siempre, cuanto más estrecho mejor.
Ver una película, como si estubiera contigo, en el escaparate de una tienda de electrodomésticos, sin palomitas, enciéndete un peta.
Quitate los anillos porque vas a nadar, porque voy a nadar. Abrir los ojos debajo del agua, explotar en rojo sangre y reirme del mundo de ojos blancos y bonitos.
Viajar al planeta del tonteo y destrozar las casas de la gente tan tranquilamente.
Leer algo de un recorte, o de cualquier cosa, mirar bien las letras, imaginarlas corriendo una maratón, o de fiesta todas juntas. Saber que lo que hago no es más que eso repetidas veces.
Clávate las espinas de la rosa, y no la huelas, no la mires, aprieta fuerte.
Imagina ventanas en el suelo, hacia otro suelo, en reflejo.
Lejos de aquí es cerca de allí, creo que dicen, pues cerca estoy entonces.
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