Y sigue siendo extraño cuando despierto entre líos de sábanas y no encuentro líos en mi cabeza.
Supongo que quiere un poco de orden, que ya sería hora.
Pero a quien vamos a engañar, el pájaro que nace sin alas no necesita volar.
No lo echa de menos.
Simplemente nace ya como pasto para los gatos.
Que burlona es la vida.
Pasto para los gatos.




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