Solo la vi una vez, y ya me sobraron las demás. Las que vinieran.
Las que hicieran falta.
Cuando pisaba destrozaba el suelo, con sus limpios y livianos pasos...
y yo solo lo pude ver una vez, como esas veces que sobran dobles miradas o la mitad del tiempo.
El rojo carmín sobre su sonrisa no era un engaño, lo podría haber traído de fábrica... No me disgustaba, no decía ni más ni menos que lo que tenía que decir, lo que quería que la gente supiera.
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Las gotas que caían de mi boca cuando se posó allí, cuando se cruzó, sin ninguna mirada, ni falta que hacía, cuando se quedó, miró, sonrió y se fue todo ello en un mismo plano, ni el mejor ni el peor, el acertado, al menos para mi claro.. Me lo tomé como mío, y como mío queda.
No me preguntes de donde salió, porque la vida no hace esas preguntas, ni mucho menos otorga respuestas a las mismas, simplemente aparece, como puede desaparecer y de hecho puede que ya lo esté haciendo mientras escribo estupideces...
...Solo la vi una vez y ya se quedó, con su aire poulainiano
por su pelo y rasgos generales, y quiero imaginar como imagino,
que por todo lo demás, como no podía ser de otra manera...
A la gente así se la puede conocer mirándo a los ojos, aunque solo sean
décimas de segundo...
Donde irá a parar...
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